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Salamanca está atrapada en todos los problemas sanitarios que son ahora noticia: el tratamiento de los pacientes con hepatitis C, de ámbito nacional; de carácter autonómico es el recorte de plantilla que va a llevar a cabo el Sacyl, que para Salamanca es tremendo; y las dichosas obras del Hospital de Salamanca de repercusión totalmente local pero de responsabilidad autonómica. Creo que de ninguno de ellos saldremos bien parados. Eso sí, políticos locales y periodistas están poniendo el grito en el cielo, pero lo que preocupa a los que tienen la responsabilidad política final, sobre todo en un año electoral, es la protesta masiva y pública de los ciudadanos. Aquí, en Salamanca, apenas hay movimiento.
Con menos despilfarro público, con mejor negociación con la empresa propietaria de los antivirales y con un protocolo de actuación elaborado con absoluta independencia, se solventaría la crisis sanitaria del tratamiento de la hepatitis C con sobresaliente.
Para la pérdida de plazas en el Complejo Hospitalario de Salamanca el Consejero de Sanidad no tiene una explicación convincente. ¡Se eliminan 91 plazas sin ningún despido! Eso dijo hace unos días. La lectura es bien fácil: llevamos algún tiempo (cuánto?) con 91 persona por debajo de plantilla. Mientras tanto las listas de espera se han disparado. Se ha justificado porque en la fusión de los dos centros hospitalarios (Clínico y Virgen de la Vega) había plazas de jefes duplicadas. Pero, ¿cuántos servicios se han fusionado? Ahora se nos dice que la anterior Gerente del Hospital de Salamanca no peleó lo suficiente en Valladolid por cubrir las supuestas plazas vacantes. Supongo que algo tendrá que decir ella a esto.
Pero, digo yo, ¿para qué queremos más personal si ya casi no tenemos hospital? El viejo está hecho una ruina y el nuevo, ¿para el 2019? Si, si, para ese año, siempre que las obras continúen al ritmo actual, pero es que estamos en un año electoral y ya se sabe…
Y con la reforma fiscal del ministro Montoro nos van a bajar los impuestos. Miedo me da, porque ¿por dónde se van a hacer ahora los recortes? A ver si hay suerte y Charles Perrault busca un príncipe para que saque a esta Salamanca del abandono, como a Cenicienta de la casa de su madrastra.
Pablo de Unamuno (ADSP de Salamanca) 

También en La Crónica de Salamanca 22 enero 2015

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