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POSTPSIQUIATRÍA. Vispe, A y García Valdecasas, J. 2023. Postpsiquiatría. Barcelona: Herder

El libro, reeditado este año 2023 analiza la crisis de los modelos explicativos vigentes de la enfermedad mental y, en especial, del biomédico, que suprime la existencia del libre albedrío y determina (de una manera exclusiva) la forma de tratar. Lo que sigue a continuación no corresponde a una reseña ortodoxa sino a mi necesidad de comentar con mis compañeros la lectura del mismo.

Para introducirnos en el tema los autores revisan la función de la psiquiatría como control social a lo largo de los siglos, desde la creación de los asilos a los ingresos en unidades de hospitalización, más motivados por la presunta peligrosidad, las presiones familiares y/o la falta de apoyo social que por la conducta exhibida. Nos recuerda que la creación de la nosología vigente (DSMIII y secuelas) surgió por la necesidad de catalogar población que se pudiera beneficiar de la atención de los seguros médicos. Clasificación que cada vez recibe más críticas, algunas de ellas por sus propios creadores [1] a causa, entre otros factores, de su deriva hacía una medicalización del malestar vital y a la influencia de las empresas farmacéuticas [2].

No voy a entrar a detallar las alegaciones expuestas, con gran aporte de citas de trabajos y estudios, a diagnósticos y entidades nosológicas, como por ejemplo, los trastornos de atención, o los de fobia social, o el trastorno negativista desafiante, pero sí señalaré unos artículos, calificados, por ellos de incomodos y que hablan de “resultados más negativos para personas que han recibido terapia de apoyo en momentos de catástrofe frente a las personas que no recibieron dicho tratamiento, cuyos resultados son mejores[3]. Habrá que tenerlo en cuenta frente a las continuas demandas de la población de apoyo psicológico en todo momento.

Como anuncié al principio, el núcleo central del libro es su crítica al modelo biomédico de la psiquiatría, que rechaza por no estar contrastado empíricamente. Los autores repasan la situación de una investigación que no ha logrado encontrar causas anatómicas ni bioquímicas suficientes para explicar las manifestaciones conductuales. Las alteraciones de los neuromediadores sólo se han hallado en sujetos en tratamiento con psicofármacos o son trabajos realizados sin grupo de control o con escaso número de sujetos. Recordemos que el nacimiento de la Psicofarmacología surgió cuando se observó que un antiemético sedaba a los pacientes y no porque se encontrara una alteración bioquímica que fuera corregida por la clorpromazina. 

La asunción del modelo biomédico, motivada por la necesidad de que la psiquiatría debía obedecer al paradigma de una ciencia médica, nos ha conducido a consecuencias nocivas. Una de ellas es la de limitar las terapias a tratamientos biologicistas cuya investigación, información y estudios de seguridad hemos dejado a las farmacéuticas. La línea de las empresas es sacar fármacos nuevos de parecida acción a los anteriores en cuanto se caduca la patente, con escasa experiencia de sus efectos secundarios por su novedad y mucho más caros. Estos medicamentos muchas veces se utilizan a dosis más altas de lo recomendado para su eficacia, o en períodos de tiempo largos (toda la vida), o en combinaciones que no ganan en eficacia, pero sí en reacciones adversas, o en indicaciones no aceptadas por la agencia del Medicamento.

Este modelo también nos ha llevado a eludir la autoresponsabilidad y aumentar la marginación, ya que frente una causa biológica poco puede hacer el individuo. Pero también sortea la responsabilidad social, a causa de, la corriente del neoliberalismo que insiste en el individualismo, eludiendo la solidaridad y la valoración de otros factores y medicalizando el malestar en vez de reconocer los problemas (“es una depresión no es que esté preocupado por el paro”)

No puedo expresar mejor su planteamiento que escogiendo un párrafo de sus conclusiones: “No pretender curar lo que no es enfermedad, sacar del ámbito médico lo que debería dirimirse en el político y no circunscribir a lo individual lo que son problemáticas sociales que solo en la sociedad y de formas colectivas podrán encontrar solución.”

Su colofón es la definición de Postpsiquiatria: “es un intento de denunciar los defectos de la psiquiatría actual para desarrollar una mejor. Pero como nos dijo una vez alguien, no habrá una psiquiatría mejor sin una sociedad mejor. Y no habrá una sociedad mejor sin abandonar el capitalismo”.

[1] Frances.- A.-2014. ¿Somos todos enfermos mentales?. Barcelona: Ariel

[2] Davies, J.- 2022. Sedados . Madrid. Ed. Capitán Swing.

[3] Lilienfeld, S. (2007). Psychological treatments that cause harm. Perspect Psychol Sci, 2(1): 53-70.

   Rose, S., Bisson, J. y Wessely, S. (2002). Psychological debriefing for preventing post traumatic stress disorder (PTSD). Cochrane Database Syst Rev, 2: CD000560.

   Van der Houwen, K., Stroebe, M., Stroebe, W., Schut, H., Van den Bout, J. y Wijngaards-De Meij, L. (2010). “Risk factors for bereavement outcome: a multivariate approach”. Death Studies, 34(3): 195-220.

Esperanza González Marín

 

 

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