SANIDAD SANA

LAS TECNOLOGÍAS DE LA INFORMACIÓN EN EL SACyL.

A propósito de los cambios producidos en la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León, y en particular por lo que afecta a la nueva Dirección General de Infraestructura y Tecnología de la Información, permítaseme hacer llegar públicamente alguna reflexiones a la nueva titular de dicha Dirección.
Uno de los más importantes problemas que tiene SACyL es el retraso tecnológico relacionado con las TIC´s que lastra considerablemente la actividad diaria de los profesionales y que, en muchas ocasiones, dificulta mucho más que facilita su actividad. La carencia de un sistema rápido de comunicaciones que permita circular toda la información de los pacientes entre los distintos dispositivos asistenciales, la falta de una historia clínica informatizada común para todo el sistema y la imposibilidad de que hospitales, centros de salud y otras unidades asistenciales puedan disponer de una web propia, abierta a los pacientes, son posiblemente los tres problemas más grandes que afectan a la calidad de la asistencia sanitaria. Por eso creo que la nueva Directora General tiene tres retos por delante:
Primer Reto: la red. La actual red informática se colapsa frecuentemente e impide el normal funcionamiento de los programas disponibles para acceder a la información de los estudios radiológicos o analíticos, con una importante pérdida de tiempo al pasar consulta o al actualizar los datos de los pacientes en las historias correspondientes. Es precisa una red capaz de soportar un tráfico de información como en que genera SACyL.
Segundo reto: la historia clínica informatizada. Las opciones de Medora (el programa de historias clínica de Atención Primaria) y Jimena (el programa de historias clínica de Atención Especializada) han demostrado suficientemente que no responden a las necesidades actuales. Estamos sufriendo la enésima revisión de dichos programas. Se ha gastado mucho dinero en el desarrollo de cada uno de ellos y, sin embargo, los profesionales estamos convencidos que no son una respuesta ni eficaz ni eficiente. En muchos casos son peor que la historia en papel, a la que recurrimos cada vez con más frecuencia. Necesitamos una historia clínica integrada, válida para los dos niveles asistenciales, que además englobe los aspectos clínicos y la gestión de la información, que sirva a clínicos y gestores. Ni Medora ni Jimena sirven para ello, no fueron concebidos así y las interminables revisiones y actualizaciones no van a resolver el problema. Tampoco es preciso empeñarnos a estas alturas de la revolución digital en inventar la rueda. La única solución eficaz y seguramente eficiente es comprar un programa informático que lleve años demostrando su utilidad en otros centros sanitarios. No conozco las razones por la que no se contempla esta opción. Posiblemente sea caro, pero seguro que será más eficiente que seguir como hasta ahora. Como el viejo anuncio de detergentes: vea, comparare y si encuentra algo mejor cómprelo.
Tercer reto: la accesibilidad en la Red. Es preciso permitir y facilitar que los dispositivos asistenciales dispongan de webs propias en las que colgar información accesible para otros profesionales y para los pacientes. La accesibilidad a la información es básica y evitaría una gran parte de la demanda en las consultas. También permitiría la interacción entre distintos servicios asistenciales, establecer teleconsultas entre profesionales e incluso llevar la información hasta la propia casa de los pacientes de una forma proactiva. Hoy no es concebible una empresa que no disponga de una web propia y la mayoría de los hospitales de otras CCAA disponen de esta posibilidad. Posiblemente Osakidetza en el País Vasco, a pocos kilómetros de Burgos, pueda ser un buen modelo, pero si no les gusta existen otros.
Resolver estos problemas cuesta dinero, pero es seguro la mejor inversión que se podría hacer para mejorar la calidad asistencial de SACyL y además es inevitable. Buscar fórmulas para hacerlo posible corresponde a los políticos y a la administración sanitaria y ello puede hacerse con perspectivas de colaboración con las empresas que disponen de dichos instrumentos: el riesgo compartido podría ser una, pero seguro que existen otras muchas. Lo que no es posible es seguir en la situación actual.

Miguel Barrueco Ferrero
ADSP Salamanca.

23 noviembre, 2016

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