Negatif
Salud a diario, SANIDAD SANA

Estrenar hospital.

Entre la bruma y el ruido que genera esta pesadilla que llevamos padeciendo casi un año, una noticia que en otro contexto habría sido exhibida y debatida con profusión puede pasar un poco de puntillas: después de más de 12 años de obras, parece que el nuevo Hospital Universitario de Salamanca se abre.

Ya se han trasladado allí algunas especialidades, como Rehabilitación, donde me consta han hecho un gran trabajo previo para que todo fuera bien. Lo que queda por hacer, que es la mayor parte y la más complicada, debería estar en un año; otro retraso sería imperdonable.

Concluido el vial del río y la rotonda del paseo de San Vicente, la vista de la obra es espectacular. Algunos nos pronunciamos hace años sobre que sería la obra pública más importante del siglo en Salamanca, y me reafirmo en ello; no lo será solo por la espectacularidad de su arquitectura, ni por su tamaño, ni por su coste, sino por lo que representa un centro sanitario público nuevo de esta envergadura para nuestra provincia y el servicio que debe prestar a toda la población.

Cuando todo acabe, habrá muchas cosas que echaremos de menos y otras muchas que no funcionarán como deberían hacerlo; hay motivos para ello, porque no se ha contado suficientemente con los profesionales en todas las fases de la obra, pero nada puede ser excusa para afrontar con todas las fuerzas el reto de la novedad.

Comenzar a trabajar en un hospital nuevo, estrenar un hospital, es una experiencia única, yo la he vivido: disfrutar de la amplitud de los espacios, la limpieza, la luz, el nuevo equipamiento, la nueva tecnología… Con todo, lo más importante será la actitud de los que allí van a trabajar, que después de tantos años de espera pueden haber perdido toda la ilusión que aportaba esta apertura cuando realmente estaba prevista; alguien debería dar explicaciones y pedir perdón porque las cosas se hayan hecho así.

El momento tampoco es el mejor para los trabajadores, cansados como están por el esfuerzo en la contención de la COVID; muchos habrá con síndrome de burn-out, derivado de la estrecha e intensa relación con el dolor y la muerte de los últimos meses, sin contar el debido al maltrato infringido por el sistema durante los últimos años.

Responsables políticos y administrativos, trabajadores y ciudadanos estamos obligados a hacer de esta apertura un éxito. Para que sea así, la mayor responsabilidad corresponde a la Administració, que debe devolver a los trabajadores la ilusión perdida, y ello no será posible solo con buenas palabras o con promesas vanas. Se necesita adaptar los recursos humanos a las necesidades reales; dignificar los salarios y promocionar los puestos de trabajo fijos, olvidando los contratos basura y las interinidades perpetuas; hacerles partícipes de las decisiones que les afectan y que afectan a la organización del hospital; promocionar la innovación y la autogestión; facilitar su tarea mejorando los medios tecnológicos de la información; estimular la investigación y la promoción, con carreras profesionales donde realmente se demuestre el progreso individual… En resumen, hacer todo lo que no han hecho en años y, en algunos casos, hacer lo contrario de lo que han venido haciendo.

A los sanitarios les corresponde un sobreesfuerzo de profesionalidad; no queremos solo expertos, necesitamos que además tengan un fuerte compromiso con el paciente y la sociedad. A los cargos intermedios les corresponde hacer un liderazgo eficaz basado en la confianza, el diálogo y el ejemplo, y no en la imposición, tantas veces arbitraria.

Por fin, los ciudadanos tenemos la obligación de respetar a los trabajadores y las instalaciones y exigir a la Administración y a los profesionales que pongan todo de su parte y nos traten siempre como adultos, capaces de entender los problemas sanitarios individuales y sociales y capaces de aportar soluciones a los mismos.

¡Feliz 2021 y que nos traiga cuanto antes el fin de la pandemia y la apertura completa y definitiva del Hospital nuevo!

Aurelio Fuertes. 

Publicado en Salud a Diario

29 diciembre, 2020

About Author

aurelio