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Un EQUIPO DE TRABAJO se define como un grupo de personas organizadas que trabajan juntas para lograr una meta. El trabajo alcanzado por varias personas es superior a la suma de las aportaciones de cada una de ellas; a esto se denomina SINERGIA. Esta aparece cuando al interés por el resultado del equipo se suma la confianza y el apoyo mutuo de sus miembros.

Los equipos de Atención Primaria no se pueden considerar equipos de trabajo. Trabajan juntos en un mismo edificio, pero no están organizados para conseguir una meta ni existen relaciones duraderas ni trabajan de un modo integrado.

El problema nace en la propia formación de los equipos. Se accede por oposición, y en la conjunción de las personas que conforman el equipo no hay ningún requisito previo para ver la adecuación de la persona para el desempeño de su trabajo. Las cosas funcionan dependiendo de la persona, de lo que se implique en su trabajo, sin que se reconozca el esfuerzo y, por supuesto, sin la remuneración adecuada.

Esto fomenta la mediocridad, la ley del mínimo esfuerzo, el buscar la comodidad personal por encima del desempeño de nuestro trabajo. Por ello, la actividad extra que se ofrece a la población no puede ser duradera ni mantenida en el tiempo, ya que se sustenta en la persona; desaparecida esta, desaparece la oferta (por ejemplo, actividades de cirugía menor, ecografía, realización de espirometrías…).

La raíz del problema está en la nefasta gestión de personal que se viene realizando, desmembrando los equipos de Atención Primaria, reponiendo las bajas de personal sin tener en cuenta las necesidades del equipo para poder seguir manteniendo su oferta de servicios a la población.

La temporalidad, el cubrir sistemáticamente las bajas por jubilación con personal eventual, sin una estabilidad, abusando de la comisiones de servicio (por algunas plazas han pasado más de cinco médicos en menos de diez años, situación similar ocurre con el personal de Enfermería y administrativos), deteriora la asistencia sanitaria, pues afecta a la continuidad asistencial, a la posibilidad de asumir determinadas tareas por diferentes miembros del equipo, el poder llevar a efecto un trabajo organizado y coordinado.

Como novedad, este año se nos ha informado que se pueden cobrar incentivos si se cumplen los objetivos del Plan Anual de Gestión. Un Plan Anual que no se ha consensuado con los equipos. Nos ofende que piensen que es cuestión de dinero, que con ofrecernos dinero se soluciona el problema. Necesitamos que las políticas de recursos humanos sean consistentes con las características del trabajo en equipo, favoreciendo una organización que apoye un trabajo en equipo como medio para alcanzar metas reales, adecuadas a la población que atendemos.

Necesitamos equipos estables y cohesionados, donde sus miembros se sientan orgullosos de formar parte del mismo y se apoyen mutuamente, orgullosos del trabajo realizado, que tengan líderes fuertes que dinamicen el trabajo y favorezcan las relaciones de los diferentes miembros.

Séneca decía que las penas pequeñas son locuaces y las grandes son mudas. Las penas que afligen a la Atención Primaria deben ser grandes, porque ya ni nos quejamos.

 

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