SANIDAD EN LA CRÓNICA

Cuento triste de Navidad

Es navidad, tiempo de ilusión, pero no para todos. Levamos algunos años celebrando la Navidad mientras vemos aumentar la pobreza a nuestro alrededor, aunque nos neguemos verlo, pero en los pasados meses hemos visto directamente ante nuestros ojos imágenes que muchos creíamos que nunca se volverían a ver en Europa .

Hemos visto columnas de gente caminando por caminos de barro, custodiados por policías y militares. Hemos visto levantarse muros de piedra y alambradas de espino y hemos visto andenes de estación y trenes abarrotados de hombres, mujeres y niños en cuyos rostros, a pesar del sufrimiento y del miedo a lo desconocido, prevalecían más la necesidad de huir de la guerra y la ilusión de llegar a Europa. Para muchos que ya tenemos cierta edad esas imágenes nos han recordado otras que vimos hace muchos años, entonces en blanco y negro, de estaciones y trenes también abarrotados de hombres mujeres y niños de ojos tristes…

Es obvio que en este caso el final es otro, debe ser otro, en este caso caminan buscando un lugar donde vivir mejor, donde ellos y sus hijos puedan tener un futuro decente, pero las trabas que le imponen los gobiernos de la vieja Europa, las zancadillas y humillaciones que han tenido que pasar, no tienen ninguna justificación, como tampoco lo tiene el sentimiento de rechazo que se ha producido en una parte importante de la población europea que aventa mucho más el miedo que la mala conciencia.

¿Dónde pasarán la Navidad muchos de esos refugiados? ¿En caminos llenos de barro y sorteando alambradas?, ¿En campos de tiendas de campaña y barracones abarrotados?, ¿Deambulando por ciudades llenas de luces de colores y mirando los escaparates de la opulencia?, …aunque posiblemente a ellos no les preocupe nada donde pasarán la Navidad, posiblemente les preocupe más sobrevivir cada día, donde dormir esa noche(buena), y sobre todo que será de ellos durante el año nuevo, durante 2016.

Por eso, a los desfavorecidos de Europa, a los inmigrantes políticos o económicos, a los que huyen de la guerra o del hambre, quiero desearles un feliz año 2016, o al menos, que para ellos sea mejor que el 2015, claro que para eso hace falta poco.

Miguel Barrueco 25 Diciembre 2015
Asociación para la defensa de la sanidad pública de Salamanca

26 diciembre, 2015

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