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SANIDAD SANA

Cosas de hombres y de mujeres y la banalidad del mal

Se ha parado, por ahora, la Ley que había preparado el Partido Popular sobre el aborto . Durante todos estos días se oye decir que las mujeres  pueden, por fin, respirar tranquilas.

La legislación sobre el aborto  afecta especialísimamente a la mujer,  un aborto clandestino puede ser para ella cuestión de vida o muerte.  Tener un hijo o no tenerlo  modificará para siempre sus expectativas de desarrollo vital.  Abortar tendrá un efecto en ella muy  profundo .

Pero el hombre está igualmente implicado y concernido por este asunto y creo que los hombres también están respirando tranquilos porque su mujer, pareja, amante, hija…, a la que quieren profundamente , no corre el riesgo de morir en un aborto clandestino, no van a tener que renunciar a todo por aquel descuido que acarreó un embarazo no deseado …

Creo que respiran tranquilos porque ese legislador, en su soberbia infinita, ya no va a obligarle a que deje nacer a ese  feto malformado cuya existencia atroz lastrará para siempre la de sus padres.

¿Puede un gobierno o un ministro o una iglesia condenar a vivir a un ser con graves deficiencias  o penurias  en un mundo cada día más hostil? ¿Puede obligar a ese hombre, el padre,  a llevar una carga superior a sus fuerzas? ¿Puede alguien  arrogarse tales prerrogativas y erigirse en salvador de una moral que a los ciudadanos que representa  les es ajena?

Creo que los hombres están respirando tranquilos porque, estando sin recursos para pagar la comida de sus niños nacidos, no van a verse obligado a tener un hijo más.

Creo que los hombres y mujeres están respirando tranquilos porque pueden ejercer su profesión de ginecólogo sin el riesgo de acabar en la hoguera.

Sí, la legislación que han detenido nos afecta a todos, no es cosa solo de las mujeres.

Pero, mucho cuidado porque este  gobierno ha usado un tema tan importante como  arma arrojadiza entre ellos, lo ha utilizado como herramienta para mantenerse en el poder  o para conseguirlo, cuando pensaron que les beneficiaba electoralmente, sin importarles nada el sufrimiento que generaban. Nos han mostrado cuánto les interesa la vida de una mórula y cuán poco la de un ser humano vivo. Volverán sobre el tema cuando lo estimen rentable.

Termino con una frase de José Manuel  Iglesias en su blog que recomiendo http://jmiglesiasc.wordpress.com/2013/12/27/la-banalidad-del-mal-3/

“Como en tantas otras muchas ocasiones en las que el poder se ejerce desde la prepotencia, el prejuicio y la carencia de respeto a las libertades individuales, aunque tampoco hay que menospreciar la incompetencia, me viene a la memoria el subtítulo de un excelente texto de la filósofa Hanna Arent: la banalidad del mal.”

No, ninguno de nosotros, ni hombres ni mujeres podemos respirar tranquilos .

Concha Ledesma . ADSP de Salamanca. También en salud a diario

30 septiembre, 2014

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