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En los últimos años se observa un aumento del interés y de las publicaciones sobre el stress y el acoso laboral. No sorprende este hecho ya que se correlaciona con el incremento (que estos artículos ponen de manifiesto) de la incidencia en las consultas médicas de quejas y manifestaciones relacionadas con estas circunstancias, tanto en las de Atención Primaria cómo en las de Salud Mental.

Preocupa, además, por lo que supone de aumento de consultas no médicas (muchas veces) en un momento que sobresaturación en las mismas y posible despilfarro de fármacos.
En todas ellas se habla de las intervenciones terapeúticas centradas en el paciente: técnicas de relajación y ejercicio físico para disminuir la tensión muscular, mecanismos de compensación fuera del horario laboral (actividades placenteras), cambio en la forma de vivir la situación (corrección de pensamientos erróneos, utilización de la evasión, parada de pensamiento, mindfulness…) y de reaccionar frente a ella (habilidades de asertividad..), incluso indicación de psicofármacos.
Una larga lista de posibilidades que nos hacen olvidar las verdaderas causas de este problema.
El paciente sale de la consulta, muchas veces, con la etiqueta de enfermo e incluso una baja laboral, que por cierto acelerará el despido por parte del empresario, y se convertirá una injusticia social en una etiqueta de enfermedad, con todo lo que supone de adopción de papel pasivo y consumo sanitario.
Centrándonos sólo en uno de los elementos de la relación laboral, (el trabajador), da la impresión que le hacemos culpable de sus síntomas y responsabilizamos a la victima.
Si bien es cierto que desde nuestro papel no podemos solucionar la situación laboral actual, conviene que no convirtamos problemas sociales en problemas médicos, no etiquetemos a los trabajadores agobiados de enfermos y olvidemos aspectos determinantes, recordando que la circunstancia del temor a perder el trabajo es jugada muchas veces por el empleador para conseguir condiciones de trabajo stressantes (más horas, menos sueldo) y que la legislación laboral actual parece ser muy permisiva con estas circunstancias

Esperanza González Marin
Asociación para la defensa de la sanidad pública de Salamanca
2016 Agosto 23

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