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El mes de mayo nos ha despedido con un nuevo récord para la historia: la ola de calor más intensa en este mes desde que hay registros. Pronto empezamos…

Recordaréis que el verano pasado fue el más cálido jamás registrado en España, pero ese dato será muy probablemente superado por el verano del 2026. Y así, año tras año, aumentan las temperaturas, con las consecuencias que eso tiene para la salud (y la supervivencia). 

No, no «hace calor, como todos los veranos»: la temperatura global del planeta aumenta como consecuencia del cambio climático. Que este cambio climático está producido por el ser humano es un dato innegable y avalado por abundante literatura científica. El principal responsable es el CO₂ que los humanos no paramos de emitir a la atmósfera: quemando carbón, petróleo y sus derivados (gasolina, diésel, queroseno) y gas natural. El camino para frenar esta escalada vertiginosa es, por tanto, la transición energética fuera de los combustibles fósiles.

Cambiar el rumbo para sobrevivir

Miles de personas mueresn cada año a causa del calor. Dentro de Europa, en los países con climas más cálidos (como España) la mortalidad es mucho más alta que la de la media europea. Las consecuencias del cambio climático son catastróficas, y eso que no estoy entrando en otros temas, como la escalada de los incendios, el aumento de eventos climatológicos extremos, las migraciones derivadas de todos estos cambios o las consecuencias económicas. 

Y a pesar de toda esta evidencia, de la necesidad de la humanidad por cambiar el rumbo para sobrevivir, la lucha contra el cambio climático no está en las agendas de todos los partidos políticos: todo lo contrario, los hay que han hecho de la negación del cambio climático su bandera: fomentan el uso del carbón (algo especialmente estúpido en España, que es uno de los países con más horas de sol de Europa), impulsan el uso del petróleo y sancionan las energías renovables.

Esto demuestra una visión tremendamente cortoplacista (para sus intereses propios) y es políticamente de una gran irresponsabilidad. La transición energética y las medidas para paliar el calor deberían estar en el programa electoral de todos los partidos políticos. Por nosotros, por nuestras familias, por el planeta, y por las generaciones que están por venir.

 
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