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Recientemente celebramos el 8M, Día Internacional de la Mujer, y hace poco leí que el 74 % de los aprobados en el MIR habían sido mujeres. Ambos motivos me hicieron reflexionar sobre el papel actual de la mujer en la medicina.

La medicina española atraviesa desde hace años un proceso sostenido de feminización y así, la población es mayoritariamente femenina en las facultades. El Estudio de Demografía Médica 2025 de la Organización Médica Colegial constató que las mujeres representan ya en torno al 60 % de los médicos en activo. Todo indica, por tanto, que la transformación demográfica de la profesión es ya un hecho estructural y no una tendencia coyuntural.

Sin embargo, este cambio cuantitativo no se ha traducido con la misma intensidad en los espacios de decisión. Cuando se analizan las posicione de liderazgo clínico, la presencia femenina continúa siendo significativamente menor.

El proyecto WOMen in MEDicine in Spain (WOMEDS) tuvo como objetivo describir y caracterizar, de forma sistemática y detallada, el sesgo de género en el ámbito médico en España, para monitorizar su evolución a lo largo del tiempo y contribuir a priorizar las políticas de género.

Entre los años 2019 y 2021 se estudió el liderazgo en los siguientes entornos: (i) liderazgo en atención médica según especialidad y región; (ii) liderazgo en organismos científicos y profesionales; (iii) trayectoria académica; y (iv) liderazgo en investigación clínica.

Se encontró inequidad de género en todos los entornos estudiados. Los resultados fueron los siguientes: durante el periodo observado, solo el 27,6 % de los jefes de servicio en hospitales eran mujeres, en comparación con el 61,1 % de mujeres en el personal médico. Diez de las 46 sociedades médicas agrupadas en la Federación de Sociedades Médicas (FACME) (21,7 %) tuvieron una presidenta mujer en algún momento del periodo de estudio, y solo cuatro congresos anuales contaron con comités científicos con presencia de mujeres superior a uno.

Las mujeres estaban sobrerrepresentadas en los puestos académicos inferiores e infrarrepresentadas en los superiores. Solo el 26 % y el 27 %, respectivamente, de los jefes de departamento y decanos eran mujeres. Las solicitudes de financiación pública para proyectos de investigación están lideradas por mujeres solo en el 45 % de los casos, y el presupuesto otorgado a mujeres en convocatorias públicas fue un 24,3 % inferior al de los hombres.

Ausencia de mujeres en los puestos de liderazgo

¿Por qué las mujeres no llegan a puestos de mayor responsabilidad?

En una entrevista realizada a Carme Valls, doctora en Medicina especializada en endocrinología y medicina con perspectiva de género y directora del Programa Mujer, Salud y Calidad de Vida en el Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS), la respuesta está clara: “Por lo mismo que no llegan a directoras de casi nada en todas las otras áreas de la sociedad”.

Algunas claves de esta ausencia femenina en los puestos de liderazgo podrían ser:

  • La organización de las facultades de Medicina, del trabajo hospitalario y de la carrera profesional continúa descansando sobre modelos diseñados en un tiempo en el que la presencia femenina en la profesión era minoritaria.

  • Persisten las desigualdades en la distribución de las responsabilidades familiares. La maternidad se contempla muchas veces como una carga que lastra la carrera profesional.

  • Hay falta de referentes femeninos en puestos de responsabilidad.

  • Aún existen dinámicas informales de reconocimiento y promoción que no siempre operan en términos estrictamente meritocráticos.

Respondiendo a estas cuestiones, una de las coordinadoras del proyecto WOMEDS, Pilar Garrido, jefa del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Ramón y Cajal, nos da más claves: “La pandemia puede haber supuesto un retroceso si se atiende a las publicaciones internacionales. La razón es que mujeres y hombres dedicaban las mismas horas al trabajo en el hospital, pero fuera ellas dedicaban más tiempo al cuidado de la familia y el hogar, mientras que ellos lo destinaban más a la producción científica. Esto pudo tener un impacto diferencial en el currículum, frenando el desarrollo profesional de mujeres cualificadas a corto o medio plazo”.

La feminización de la medicina constituye, sin duda, una de las transformaciones más significativas del sistema sanitario contemporáneo. La cuestión que permanece abierta es si las estructuras de liderazgo sabrán adaptarse a esa nueva realidad o si, por el contrario, continuarán reproduciendo inercias que ya no se corresponden con la sociología actual de la profesión.

Gloria Alonso

Publicado en Salud a Diario