Asociación para la defensa de la sanidad pública

¡ASÓCIATE! rellenando este formulario o llamando al teléfono: 913339087

Síguenos en:

Síguenos en:

Asociación para la defensa de la sanidad pública

¡ASÓCIATE! rellenando este formulario o llamando al teléfono: 913339087

Son ya casi el 10% de la población española, aunque sólo el 4,5% de nuestra Comunidad. Han cambiado la cara de este país, son más jóvenes y han incrementado la tasa de nacimientos. Son un indicador del bienestar que disfrutamos, pero ellos han contribuido a incrementar de forma notable nuestra riqueza. Hacen muchos trabajos que los de aquí no queremos hacer. Son los inmigrantes.
A nivel sanitario, el aumento de inmigrantes supone un reto, y no por el exotismo de sus enfermedades y mucho menos por el riesgo de que las contagien a nuestros hijos. Las temidas infecciones emergentes están más ligadas al incremento del comercio y del turismo que a la inmigración, y en última instancia a la pobreza. Así, las mal llamadas infecciones tropicales se relacionan sobre todo con la situación socioeconómica de quién las padece y no con la latitud dónde habitan los afectados (¿es necesario recordar que la malaria era frecuente en este país hasta 1956?). Los problemas sanitarios de los inmigrantes son sobre todo debidos a las condiciones de vida que tienen y el reto del sistema de salud, es atender estas situaciones, salvando las dificultades culturales y teniendo en cuenta las condiciones sociales existentes. La coordinación de los niveles asistenciales y de éstos con los dispositivos sociosanitarios, es imprescindible.
La inmigración es también un reto para los propios profesionales sanitarios y por ello la oportunidad del curso-taller que la ADSP ha organizado junto a la Unidad Docente de Atención Primaria, que lleva por título Atención integral al inmigrante, que se desarrolla en estos días en el Colegio de Enfermería. Es importante convencernos de que el reto no solo atañe a las instituciones. Los sanitarios también tenemos una nueva responsabilidad, para empezar de ser competentes para abordar esta problemática, y sería grave que no quisiéramos verlo. Que no se llene otra vez de razón la protagonista de aquél corto de Isabel Coixet, incluido en la película Invisibles, cuando decía mirando a nuestra sociedad de la opulencia: «no es que no nos vean, es que no quieren vernos».

 

Aurelio Fuertes.

Pubicado en «El Adelanto», 27 Octubre 2007

Compartir en email
Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en linkedin
Compartir en pinterest
Compartir en whatsapp