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El cuento de la lechera

Hace unos meses asistí a un curso de técnicas de imagen avanzadas. Uno de los ponentes hacia alusión a las nuevas generaciones de TAC helicoidal de hasta 320 detectores, exponiendo unas imágenes espectaculares como ejemplo. Ante mi asombro, el ponente comentaba que probablemente alguno de los radiólogos de más edad presentes en la sala, tal vez recordaría aquellos TAC de 4 hélices. Mis compañeros y yo nos miramos y también a nuestros residentes, sintiéndonos como hombres de Neandertal pues en el servicio de radiodiagnóstico del hospital clínico de Salamanca trabajamos a diario con un escáner de 4 detectores.

 

El lunes acudí a trabajar al hospital y me enfrenté a las exploraciones con mi scanner antediluviano. De pronto empecé a soñar ¿y si en mi servicio dispusiéramos de un nuevo TAC como en el resto de los servicios de radiología del país?

Me acerqué a la secretaría del servicio para revisar la lista de espera de las exploraciones pendientes y me crucé con un compañero y ambos estábamos de acuerdo en que el rendimiento de los profesionales del servicio y como consecuencia el funcionamiento del Hospital mejoraría con la adquisición de nuevos equipos. Seguí pensando y soñando: si tuviéramos otro escáner y por qué no, otra resonancia, habría más rendimiento en el servicio, disminuiría la lista de espera y disminuirían también las exteriorizaciones a centros privados.

Se podrían realizar exploraciones necesarias para un mejor funcionamiento de otros servicios del Hospital, como estudios de perfusión cerebral en el caso de la unidad de Ictus, o exploraciones dirigidas al estudio de patología cardiaca. Por tanto, la atención sanitaria en nuestro hospital ganaría en cantidad y calidad, por no hablar de la consiguiente satisfacción para el paciente y para el personal sanitario. Es más, La noticia publicada a todo color este mismo mes en la prensa "Sanidad señala al Hospital universitario como el mejor dotado en tecnología de toda la región" podría comenzar a tener algo de sentido. Lo comenté al resto de mis compañeros y la respuesta fue unánime: ¡No sueñes!, Estamos en crisis y en tiempo de recortes y no de ampliación y mejora de equipamiento de servicios.

¿Se romperá el cántaro como en el cuento, tal y como decían mis compañeros? Teniendo en cuenta que lo que deseamos es mejorar el servicio que damos a la población, solo puedo decir: ¡ ojalá no.!.. al menos, yo, prefiero seguir soñando.

Pilar García. El Adelanto 20 Mayo 2012

 

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